
LA
IMPORTANCIA DE SALVAR UN DIENTE
DR. Vladimir Glasinovic S
Cirujano Dentista, Especialista en Endodoncia
Director del Instituto de Endodoncia.
www.endodoncia.cl
La cara y la boca tienen un significado psicológico profundo
para la persona. Durante la infancia, la boca, es la fuente
principal de placer y reviste una gran importancia en la expresión
del amor, los deseos, los miedos y el enojo. Los requerimientos
estéticos de la sociedad actual exigen una presentación
armoniosa en el mundo laboral, social y familiar. Por ello,
el rostro adquiere una relevancia importante.
La
pérdida de una pieza dentaria (extracción) constituye
un trauma o schock emocional que deja una impresión duradera
en el subconsciente. El daño provocado altera en la boca
funciones fisiológicas de nutrición y respiración.
La gente suele alarmarse cuando el dolor dificulta la alimentación
puesto que la boca es la única fuente a través
de la cual se hace el intercambio de oxígeno y consumo
de alimentos. Muchas veces sus secuelas impiden a la persona
sonreír, uno de los hábitos sociales más
cálidos y bellos, afectando seriamente la masticación,
el acto de tragar, la fonética, la comunicación
verbal y la capacidad de relacionarse adecuadamente. En este
sentido, la persona disminuye su autoestima, bienestar y calidad
de vida.
Según la Organización Mundial de la Salud (O.M.S)
, la salud, no es solamente la ausencia de enfermedad, además
es un completo bienestar físico, síquico y mental.
De ahí el popular término "mente sana, cuerpo
sano".
La odontología es la rama de la medicina que se preocupa
de la salud buco dental y en un concepto más amplio y
moderno de la estomatología (cara y cuello).
Para
prevenir todas las molestias y angustias que pueden provocar
los dolores
dentales se recomienda visitar al odontólogo por lo menos
cada seis meses para hacer un examen clínico general
en la boca y diagnosticar las enfermedades de los tejidos blandos
(encías), duros (caries) y la oclusión (mordida).
El agente causal más importante de las caries y enfermedades
de las encías (gingivitis) y hueso alveolar (paradentitis)
es la placa bacteriana, la cual es invisible a simple vista
y se está formando en todo momento en la cavidad bucal
con la saliva y la ingesta alimenticia.
Existen métodos preventivos para evitar o disminuir la
formación de la placa bacteriana a través de la
enseñanza de hábitos como técnicas de cepillado,
fluoraciones y uso de sellantes que son muy aceptados por los
pacientes ya que son agradables ,de bajo costo y respetan la
integridad del diente. Vale la pena recordar que la caries es
una enfermedad infecto contagiosa progresiva e irreversible
a menos que sea tratada a tiempo con las obturaciones (tapaduras).
La
Endodoncia, más conocida como "Tratamiento de Conductos"
es una especialidad de post grado eminentemente conservadora
que permite mantener el máximo posible sus piezas dentarias
en boca, evitando las extracciones que provocan problemas estéticos,
funcionales y psicológicos. Es importante destacar que
la mayoría de las piezas dentarias se pueden "salvar"
aunque presenten grandes caries, destrucciones coronarias, traumatismos
o se encuentren al estado de raíz. Esta especialidad
odontológica se ocupa de la etiología(causas),
diagnóstico, prevención y tratamiento de las enfermedades
de la pulpa dental y sus complicaciones.
El significado de la palabra Endodoncia proviene del griego
"éndon", "dentro"; odóus ,
odontos que corresponde a diente. La terminación "ia"
que significa acción y condición.
El motivo más frecuente de consulta es el dolor agudo
en una pieza dentaria o aumento de volumen por una caries muy
profunda o penetrante. En varias ocasiones se produce la irradiación
del dolor a otras piezas, el oído u otros tejidos faciales,
por lo que es necesario hacer un diagnóstico diferencial.
Existen dos tipos de dolores: los provocados por frío,
calor, dulce, ácido, salado, aire y los dolores espontáneos
que son generalmente pulsátiles y permanentes. Este último
tipo de dolor irremediablemente conduce a un tratamiento de
conducto. En cambio, los primeros, pueden ser aliviados con
curaciones para intentar recuperar el estado inflamatorio de
la pulpa y, en este caso, evitar un tratamiento de conducto.
Muchas
veces la realidad es distinta: existen millones de personas
en el mundo que evitan visitar al dentista por temor a pesar
de tener problemas odontológicos evidentes. Una encuesta
científica especialmente diseñada a un grupo de
trescientos pacientes con el fin de comprender mejor este problema
arrojó un sorprendente resultado. Más del 92%
de los pacientes siente temor al visitar al dentista. Los motivos
principales son: temor a la máquina por ruidos molestos
(75%) a la anestesia (41,6%) al dolor (25%) y otros 8,3%. Entre
estos últimos, los más importantes son: los traumas
derivados de la infancia por atenciones odontológicas
inadecuadas, temor a lo desconocido, al profesional mismo (calidad,
experiencia, seguridad y delicadeza), al costo del tratamiento,
al agua y al aire que tira la jeringa, a los instrumentos en
general, a la sola idea de visitar al dentista, a no tener anestesiada
la pieza a tratar, al olor de la clínica, al derrame
de anestesia en la boca, a que le toquen el nervio, a la sangre
y a contraer alguna infección. La mayoría de los
pacientes manifestó más de un temor, razón
por la cual la suma de los porcentajes sobrepasa el 100%
Es
fundamental manejar el temor del paciente y aplicar un método
de relajación para que el tratamiento se pueda llevar
a cabo sin problemas y en un ambiente cordial y seguro, utilizando
todo el arte, la ciencia y la técnica aplicada al objetivo
final: mejorar el pronóstico de la pieza dentaria. El
paciente debe contar con una información básica
de su tratamiento ya sea apoyado por lectura informativa, gráfica,
audiovisual y/ o mediante la explicación directa del
dentista tratante. Una buena comunicación entre el profesional
y el paciente ayuda mucho y permite contar con su comprensión
y colaboración que es indispensable.
Toda endodoncia necesita, por lo menos, tres radiografías
para garantizar la seguridad del tratamiento. La radiografía
inicial permite estudiar la anatomía, forma, tamaño
y dificultades del conducto. La segunda radiografía,
medir la longitud real del diente y la tercera, verificar y
controlar el éxito del tratamiento.
El
tratamiento de conducto es sólo una parte del tratamiento
integral de la pieza dentaria. Una vez finalizada esta etapa
hay que evaluar qué tipo de obturación o rehabilitación
se necesita para devolver en la mejor forma posible la estética
y la función perdida.
El
endodoncista requiere amplios y profundos conocimientos, tanto
teóricos como prácticos de anatomía dentaria,
morfología de los conductos radiculares, radiología,
histología y fisiología de la pulpa, bactereología,
anatomopatología, farmacología, terapéutica,
cirugía bucal y anestesiología, además
de habilidad personal, destreza y motricidad fina tactil.
Salvar
un diente es algo maravilloso que produce entre el profesional
y el paciente la satisfacción de un "logro compartido",
le da sentido a la especialidad y provoca una agradable sensación
de misión cumplida.